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BUSCANDO PADRES

  • 8 sept 2024
  • 16 min de lectura

Actualizado: 25 feb 2025





Si bajamos la velocidad y nos detenemos a observar, veremos un mundo donde las personas viven a un ritmo muy acelerado y cada vez más preocupadas por el día de mañana; un mundo que constantemente está tratando de confundir a la humanidad; observaremos una generación cada vez más consumista y preocupada por mantener ese estilo de vida, haciendo cualquier tipo de cosas para lograrlo; sacrificando su relación con Dios, con su familia, con sus hijos.


Dios creó el matrimonio (la primera institución) y con ello el sistema familiar; ¿y que es lo que el mundo hace?, romper matrimonios y como resultado de eso, una desintegración familiar. ¿Cómo lo hace? De diferentes maneras.

Convirtiendo a los padres en solo proveedores del hogar (proveedores de lo material), desestabilizando a las familias y afectando a los hijos. Estableciendo sus reglas y condiciones; un mundo que nos ha llevado a vivir una vida como la que vivimos hoy.


Escribo esto para aquellas madres y padres que día a día luchan por ser mejores, pero sobre todo para aquellos, que por alguna razón dejaron de hacerlo y para aquellos que nunca han intentado hacerlo; escribo esto para aquellos que han dejado de ser padres y se han convertido en solo proveedores del hogar o para aquellos que siempre han sido solo proveedores del hogar. Una realidad que se ha vuelto tan común en muchos hogares, hogares, donde los padres ven a sus hijos como una carga y no como una bendición.


Escribo esto como un padre triste, al ver una generación más cautiva y dependiente de la tecnología; una generación en la que los niños han encontrado en su teléfono celular la manera de compensar la falta de atención y cuidado de sus padres. Y peor aún, ver como muchos padres han dejado que el teléfono celular adquiera poderío sobre sus hijos, proveyéndoles mediocre y peligrosamente de tantas cosas; padres que le han dejado al teléfono celular, muchas de sus responsabilidades y obligaciones, para convertirse en solo ¡proveedores del hogar!


Vivimos en una lucha constante con el mundo, donde el mundo, es el enemigo y arraigada a esa lucha una creencia popular que nos dice lo contrario; una lucha donde el mundo no descansa, no da tregua; persistente por quedarse con nuestros hijos y haciéndolo de distintas maneras.
Vivimos en un campo de batalla, donde mucha gente no está consciente o no entiende este concepto; vivimos en un campo de batalla donde el mundo pareciera que está ganando, listo para reclamar su botín.




EL TRABAJO




El mundo con sus reglas y condiciones nos a conducido a darle preferencia a cierta clases de cosas; el trabajo es una de ellas, en un mundo materialista en cual tenemos que trabajar para obtener dinero y así satisfacer nuestros deseos o necesidades más simples, como el comer o alcanzar un determinado estilo de vida. Comenzamos a vivir preocupados por conseguir un buen trabajo, otorgándole más tiempo a esa actividad, 8 horas, 10 horas o más al día; preocupados por ser los mejores, ganar más dinero o simplemente para salir adelante.


Un mundo que comienza a decirnos cosas como "tienes que trabajar, tienes que trabajar" porque si no trabajas, no serás nadie en esta vida. Y a veces, sin darnos cuenta ponemos nuestro trabajo como nuestra máxima prioridad; concentrando ahí nuestros pensamientos, nuestros deseos y con ello nuestro corazón.

Podemos observar a esos padres dedicándole tanto tiempo al trabajo, porque el mundo les ha dicho que así tiene que ser, y al llegar a casa, con el poco tiempo que les queda lo dedican a descansar; dejando a los hijos en espera de que se les otorgue un poco de ese tiempo o simplemente ya no lo hacen, porque han encontrado un nuevo amigo llamado Internet.


Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:21 (RVR1960)

Con este sencillo versículo, pero tan claro y directo, que Jesús dijo a los que le escuchaban, podemos meditar o reflexionar sobre las cosas a las que le damos más tiempo o más importancia; aquellas cosas con más prioridad en nuestro día a día y las cuales le dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo, nuestra fuerza, nuestra mente, y nuestro corazón.


Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Marcos 12:30 (NTV)

¿Lo hacemos así realmente o creemos que así lo estamos haciendo?, ¿lo hacemos con nuestra familia?, ¿lo hacemos con nuestros hijos? o ¿lo estamos haciendo con nuestro trabajo? ¡Padres! empecemos a darnos cuenta en donde se encuentran nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestro corazón y darnos cuenta de donde estamos.


¿Estamos con el mundo o estamos con Dios?, ¿son nuestros hijos parte de nuestro tesoro? o solo son como un bonito objeto que compramos y al llegar a casa lo colgamos en la pared, lo guardamos o lo ponemos sobre algún lugar; llenándose de polvo y limpiándolo cada vez que nos acordamos o tenemos tiempo de hacerlo. Un objeto con el que nos gozamos o admiramos de vez en cuando, un objeto al que le ponemos atención cuando alguien nos visita y nos preguntan por el; un objeto que después de un tiempo, sustituimos por otro que nos llama más la atención.


¿Dónde se encuentran nuestros deseos, pensamientos, nuestro corazón? Sí mis hijos son parte de mi verdadero tesoro, ¿por qué seguimos sin darles el cuidado, tiempo y atención que ellos necesitan? Y seguimos buscando todo tipo pretextos para justificar el no pasar tiempo con ellos o darles esa atención que ellos necesitan.

¡Padres! entendamos que nuestro ministerio comienza en casa, con nuestra familia, con nuestros hijos; si no podemos darles el cuidado y atención a nuestros hijos, a nuestra familia y tener una relación adecuada con ellos; sería difícil pensar que usted tiene el tiempo necesario para dedicárselo a Dios, llevando una verdadera y adecuada relación con Él.


¡Ahora! usted podrá decir: "Pero el trabajo no es malo" o "Pero el trabajo es necesario", es cierto, el trabajo no es malo y es necesario; en la Biblia podemos encontrar varios versículos que nos hablan del trabajo y su importancia. Versículos donde Dios nos enseña que el trabajo es bueno y que nos quiere ver trabajando.


Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el señor y no para la gente.  Colosenses 3:23 (NTV)
Dios el señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Génesis 2:15 (NVI)  
Lo que ganes con tus manos, eso comerás; gozarás de dicha y prosperidad. Salmo 128:2 (NVI)

Pero el mundo ha volcado todo esto, para convertir ese trabajo en nuestro "tesoro", dedicándole la mayor parte de nuestro tiempo; consumiendo nuestra fuerza, mente y acaparando nuestro corazón. El mundo con sus reglas y condiciones nos dice que, si no lo hacemos así, no habrá una casa, un automóvil; no alcanzaremos un status de vida necesario para ser feliz. Convirtiendo a muchos padres en solo proveedores del hogar, proveedor de lo material; perdiendo de vista lo que Dios realmente quiere y desea de ti.


Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33 (RVR1960)    

Los invito a leer Mateo 6, del versículo 19 al 34, para tener un poco más de contexto acerca de todo esto.





LA TECNOLOGÍA




Aquellas cosas que Jesús reveló a sus discípulos y que quedaron escritas en Mateo capítulo 24 acerca del fin de los tiempos, sin duda han venido ocurriendo a través de los años, pero, pareciera que se han intensificado más hasta el día de hoy.


Abundará el pecado por todas partes, y el amor de muchos se enfriará. Mateo 24:12 (NTV)  

Vivimos en una sociedad en la que abunda el pecado, una sociedad ególatra y egocéntrica; personas buscando ser el centro de atención para ser admirados; personas con un amor y veneración excesivos a sí mismos; una sociedad egoísta que solo busca su satisfacción personal y que ve al mundo que lo rodea de forma indiferente.


Y si ponemos atención, observaremos como este tipo de conductas afectan a las familias y sobre todo a los hijos; debido a que muchas personas no quieren dejar de realizar aquellas actividades que alimentan este tipo de conductas, otorgándoles la prioridad y la mayor parte de su tiempo; dejando a los hijos en espera de esa atención que ellos necesitan. Convirtiendo a estas personas en solo proveedores del hogar y perdiendo de vista el verdadero llamado de Dios a ser padres.


¡El mundo! También está utilizando la tecnología, para usarla a su favor y seguir alimentando aquellas conductas de las que hablamos anteriormente; la tecnología está siendo utilizada por el mundo para cautivar al hombre, encontrando una fórmula perfecta para lograrlo: Smartphone + redes sociales, cautivando a niños, jóvenes, adultos, hombres y mujeres.


Pero lo más alarmante es ver como nuestros hijos, jóvenes y niños, están siendo cautivados por esta tecnología, cambiando su conducta y estados de ánimo; haciéndolos cada vez más dependientes de ella, logrando transformar a una generación o a más de una generación . Y peor aún, que como padres vemos y aceptamos esto como algo natural.


Padres dejando de jugar con sus hijos, padres dejando de hacer tarea con sus hijos, padres dejando de pasar tiempo con sus hijos. Ahora vemos hijos jugando con el celular, hijos haciendo tarea con el celular, hijos pasando hasta cuatro horas o más con el celular; padres que han dejado estas obligaciones y responsabilidades a un pequeño dispositivo, producto de la tecnología.


-¿Papá podemos jugar un rato? -Ahorita hijo, mientras ponte a jugar con tu celular. -¿Papá me puedes ayudar con la tarea? -Ahorita hijo, mientras busca un tutorial en YouTube. -¿Papá podemos ir al cine? -Mañana hijo, ahorita no puedo; mientras ponte a ver una película en tu celular.

Cada vez son más las personas que se suman a estos proveedores del hogar, equipando a sus hijos con un Smartphone o Tablet, para seguir realizando sus actividades. Aceptando la comodidad que estos equipos les ofrecen, dejando de realizar sus obligaciones y responsabilidades que, como padres, tienen hacia con sus hijos. Es por eso por lo que digo: que la tecnología ha transformado a más de una generación.


En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo:                     
Hoy nacemos, mañana morimos; hoy plantamos, mañana cosechamos; hoy herimos, mañana curamos; hoy destruimos, mañana edificamos; hoy lloramos, mañana reímos; hoy guardamos luto, mañana bailamos de gusto; hoy esparcimos piedras, mañana las recogemos; hoy nos abrazamos, mañana nos despedimos; hoy todo lo ganamos, mañana todo lo perdemos; hoy todo lo guardamos, mañana todo lo tiramos; hoy rompemos, mañana cosemos; hoy callamos, mañana hablamos; hoy amamos, mañana odiamos; hoy tenemos guerra, mañana tenemos paz.                                Eclesiastés 3:1-8 (TLA) 

Y no es que esté en contra de la tecnología, me encanta la tecnología, es muy útil y nos ayuda en muchas cosas; doy gracias a Dios por tantas personas que nos ha dado para desarrollar esa tecnología de la que gozamos hoy en día. Pero Dios también nos enseña que para todo hay un tiempo y no solo para hacer una cosa; es por eso, que debemos aprender a darle su tiempo a la tecnología, a nuestros hijos, a nuestra familia, a Dios.


Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.                          Eclesiastés 3:11 (NTV) 

¡Padres! debemos aprender a administrar nuestro tiempo, aun en cosas tan sencillas, como cuando nos sentamos a la mesa a comer. Es increíble que ese tiempo que tenemos para platicar con nuestra familia, con nuestra pareja, con nuestros amigos, lo utilicemos para estar viendo el celular; y podemos ver a una pareja estar comiendo juntos en la mesa, pero, como si fueran dos extraños porque cada uno está viendo su celular; y de forma similar ocurre con una familia en donde los hijos y los padres están con su celular; y ese tiempo que era para platicar y convivir, fue malgastado en un pequeño dispositivo producto de la tecnología.


La biblia nos enseña que nada en este mundo es nuestro, ni aun la vida, solo somos mayordomos o administradores y como administradores debemos aprender a administrar el tiempo; por eso Dios nos dice que para todo hay un tiempo y que todo lo hizo para el momento apropiado.


Para muchas personas parecerá exagerado o dirán: "Eso no tiene nada que ver", pero la tecnología está llevando a un gran número de personas a distanciarse de sus hijos, de su familia, de sus amigos; a no tener verdaderas relaciones humanas y no se hable de una verdadera relación con Dios, porque en la mayoría de los casos, tal cosa no existe.


El mundo con sus reglas y condiciones ha hecho que la humanidad adopte esta nueva forma de vivir como algo normal; haciendo a las personas cada vez más inteligentes, pero menos sabias debido a su pobre, desinteresada o nula relación con Dios.

15 Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios.                                                                   16 Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos.      17 No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el señor quiere que hagan.                                            Efesios 5:15-17(NTV)           

Podemos decir que, el objetivo principal de la tecnología, es satisfacer las necesidades humanas para mejorar su calidad de vida, ¿pero a qué costo?




EL MUNDO



¿Y por qué hablamos tanto del mundo?, ¿por qué decimos que vivimos en una lucha constante con el mundo?, sería relativamente fácil de contestar estas preguntas, pero difícil de admitir, para aquellas personas que han aceptado lo que el mundo les dice; para aquellas personas que han aceptado este mundo, como su único hogar.


Sabemos que somos hijos de Dios y que el mundo que nos rodea está controlado por el maligno.                                1 Juan 5:19(NTV)  
Satanás quien es el Dios de este mundo, ha cegado la mente de los que no creen. Son incapaces de ver la gloriosa luz de la buena noticia. No entienden este mensaje acerca de la gloria de Cristo, quien es la imagen exacta de Dios.                                       2 Corintios 4:4(NTV) 
¡Estén alerta! cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.   1 Pedro 5:8(NTV) 
El propósito del ladrón es robar y matar y destruir, mi propósito es darles una vida plena y abundante.                         JUAN 10:10(NTV)

Esta es la razón del porqué, hablamos tanto del mundo; la biblia nos enseña que vivimos en un mundo caído, bajo el dominio del diablo, un enemigo que no da tregua, que quiere destruirnos y que utilizara cualquier cosa de este mundo para lograr su objetivo; haciéndolo de una manera tan sutil y efectiva , que mucha gente ni siquiera se da cuenta.


Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como a uno de los suyos, pero ustedes ya no forman parte del mundo. Yo los elegí para que salieran del mundo, por eso el mundo los odia.                      Juan 15:19(NTV)
15 No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del padre en ustedes. 
16 Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del padre, sino que viene del mundo;
17 y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.      1 Juan 2:15-17(NTV)  
Ustedes no aman a Dios, ni lo obedecen. ¿Pero acaso no saben que hacerse amigo del mundo es volverse enemigo de Dios? ¡Pues así es! Si ustedes aman lo malo del mundo, se vuelven enemigos de Dios.          Santiago 4:4(TLA)

Dios es muy claro al advertirnos acerca de este mundo, lo malo y peligroso que puede ser el abrirle nuestro corazón a este mundo y no a él; tampoco significa que no podamos gozar de las cosas que el mundo nos ofrece y que provienen de Dios o que tengamos que vivir en una negación constante. Solo debemos entender que este mundo no es nuestro verdadero hogar, nuestro verdadero hogar es al lado de Dios y que los pocos años que tengamos que vivir en este mundo, no tienen comparación a esa eternidad que viviremos a su lado.


¡Padres! debemos darnos cuenta de lo importante que es cuidar de nuestros hijos y no me refiero solo al hecho de darles un lugar donde vivir o que tengan que comer; sino también, a otorgarles la prioridad y tiempo que ellos necesitan. Porque así como el mundo utiliza distintas cosas para desviar nuestra mirada de las cosas realmente importantes, nuestra relación con Dios, con nuestra familia, con nuestros hijos; también lo hará o lo está haciendo en este momento con nuestros hijos.



Debemos aprender a vivir en esa lucha, debemos entrar a ese campo de batalla; porque si no lo hacemos, el mundo reclamara su botín.




LOS HIJOS




Muy a menudo escuchamos a la gente decir: "Los hijos son una bendición de Dios", un dicho que se a convertido en una frase tan coloquial, pero, que mucha gente a frivolizado por no detenerse a meditar en lo que realmente significa esto.


3 Los hijos son un regalo del Señor; son una una recompensa de su parte.
4 Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero.
5 ¡Que feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad.																													 
                                                        Salmo 127:3-5(NTV)

En otras versiones de la Biblia se nos dice que los hijos son un don, una herencia o un regalo como acabamos de leer un poco más atrás; y por supuesto una bendición, que es la que utiliza la mayoría de las personas cuando se habla de los hijos en el aspecto espiritual o religioso.


Un don del señor son los hijos, y recompensa es el fruto del vientre.             Salmo 127:3(NBLA)                                                 
Los hijos son una herencia del señor, el fruto del vientre es una recompensa.                                            Salmo 127:3(NVI)
Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del señor.                     Salmo 127:3(DHH)

¿Y qué tienen en común estas cuatro cosas? Regalo, don, herencia y bendición; que todas ellas las recibimos de forma voluntaria, sin tener que hacer algo especial o dar algo a cambio; son una dádiva hecha por Dios. Los hijos son una dádiva hecha por Dios, con las características de ser un regalo, un don, una herencia y una bendición; y no solo eso, el salmo 127 también nos dice que los hijos son una recompensa por parte de Dios.


Un regalo:

<<Dádiva que se hace voluntariamente, acto de generosidad, amor o gratitud; deseo de compartir, de hacer que el otro se sienta importante.

>>Para establecer vínculos significativos, construir relaciones o mejorar la conexión>>. Algo que se entrega sin pedir nada a cambio.


Un don:

<<Una habilidad o capacidad que Dios nos da para beneficio y edificación.

>>Una dádiva hecha por Dios para ser utilizada en beneficio de los demás, para edificar el cuerpo de Cristo; que es la iglesia>>


Una herencia:

<<Un bien o posesión que se recibe o se da a un heredero.

>>Rasgos o conjunto de caracteres que se transmiten o reciben de los progenitores>>.

Por medio de esa herencia Dios nos permite crecer y desarrollarnos de forma individual y/o como familia, demostrando ciertos rasgos o características propias.


Una bendición:

En términos sencillos, una bendición es una manera en la que Dios manifiesta su aprecio por alguien; es una expresión de Dios de un buen deseo con índole de salvación. Algo que Dios nos da, no por méritos, es una dádiva hecha por Dios, para enriquecer y hacer fructífera nuestra vida; la casa, el trabajo, el alimento son bendiciones materiales que podemos gozar día a día, si es que hemos sido bendecidos con todas ellas.


Existen todo tipo de bendiciones, pero sin lugar a duda la bendición más grande e importante que una persona puede recibir es su "salvación" por medio de nuestro señor Jesucristo.

Y esto no acaba aquí, el Salmo 127 también nos dice que los hijos son una recompensa Hecha por Dios ; y una recompensa, no solo sirve para reconocer y premiar el trabajo o esfuerzo hecho por alguien en alguna actividad o tarea realizada. Las recompensas se pueden dar con la finalidad de obtener buenos resultados en una persona, aumentar la autoestima, mejorar las relaciones con alguien o como un incentivo para que una persona realice determinadas acciones.


Al escuchar la palabra recompensa, es normal que se nos venga a la cabeza premio, porque estamos acostumbrados a verlo de esa manera; alguien hace algo bueno y esa persona es premiada o recibe una recompensa. Pero es importante que comprendamos que una recompensa, también es un incentivo que se convierte en una herramienta para lograr que alguien desarrolle, promueva, defina, o refuerce cierto tipo de comportamientos o habilidades.


Dios, nos dice por medio de su palabra lo importante que son los hijos y el Salmo 127 es una prueba de ello. En distintas partes de la biblia se nos habla de regalos, dones, herencia y bendiciones; ¿Qué tan importantes son nuestros hijos? Que todas estas cosas están incluidas en ellos.

El salmo 127 nos dice: "Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero". En la antigüedad las flechas eran sumamente importantes para el hombre, una flecha era tan vital en la vida de un guerrero como en la de un cazador; en ambos casos una flecha era una herramienta que se utilizaba para sobrevivir a distintas circunstancias de la vida. El primero la utilizaba para defenderse del enemigo y sobrevivir, el segundo para conseguir alimento y sobrevivir, en ambos casos una flecha era una herramienta para la supervivencia.


Así es como Dios equipara a nuestros hijos con una flecha; para enseñarnos y hacernos entender que nuestros hijos son tan importantes y vitales en distintas circunstancias de nuestra vida; tan importantes como lo era una flecha para un guerrero o un cazador, no para tenerlos como accesorios y utilizarlos para una bonita foto en nuestro estado de Facebook o presumirlos a nuestras amistades cada vez que nos preguntan por ellos.


Nuestros hijos son como flechas, para ser utilizadas en un mundo gobernado por el enemigo y tan vitales para sobrevivir en él. Y como el guerrero o el cazador preparaban sus flechas, nosotros también debemos preparar nuestras flechas para ser utilizadas conforme a su propósito, criando y educando a nuestros hijos conforme a la palabra de Dios; debemos proveerlos de las cuestiones espirituales y no solo de las materiales.





Dios no nos quiere recompensar solo en el cielo, sino también en la tierra; entregándonos parte de su herencia, y bendiciéndonos al darnos hijos para ser utilizados como un don.

Hoy en día es triste y preocupante ver la manera en la que estamos preparando esas flechas; es preocupante ver a tantos padres apoyarse totalmente en las ideas y filosofías que el mundo les ofrece para educar a sus hijos; ver como otros le dejan esa responsabilidad al mundo por medio de la tecnología. Y es triste observar el resultado de todo eso, en el comportamiento y educación que reflejan los niños y jóvenes hoy en día.


Niños y jóvenes egoístas, envidiosos, rebeldes, indiferentes; que creen merecerlo todo, que creen que todo se les debe de dar sin obligaciones ni responsabilidades; niños y jóvenes cada vez mas difíciles de reprender y corregir. ¡Así es como estamos preparando esas flechas! Con nuestro egoísmo, rebeldía, apatía; el no querer responsabilidades u obligaciones; con nuestra indiferencia o falta de interés por pasar mas tiempo con nuestros hijos.


Nosotros hemos sido responsables de preparar esas flechas, nosotros hemos cometido el error de enseñar y educar a nuestros hijos, de acuerdo con lo que el mundo nos dice; bajo sus reglas y condiciones.




LA CONCLUSIÓN



Que pena que como padres, no podamos gozar de ese beneficio; al seguir viendo a nuestros hijos como una carga, como una obligación y no como una bendición de Dios. Hasta que no entendamos la clase de regalo que Dios nos da, y su propósito, no podremos gozar de la bendición de Dios y sus beneficios al convertirnos en padres.


Para aquellos que han sido bendecidos por Dios al ser padres, no malgasten su tiempo y lo más importante, no malgasten el tiempo de sus hijos; recuerden que el tiempo es algo que no podemos comprar ni recuperar. No malgasten el tiempo que tienen para ellos y no permitan que sus hijos malgasten su tiempo, dejándolos con su celular la mayor parte del día; viendo todo tipo de contenido que no los edifica, que no los ayuda, sino todo lo contrario.



El tiempo que tienen nuestros hijos de la niñez a la adultez, es tan corto que puede pasar en un abrir y cerrar de ojos; pero tan valioso como para dejarlo pasar por las problemas de este mundo.

Aprender a invertir nuestro tiempo y nuestro esfuerzo, en cosas que verdaderamente nos edifican o ayudan a edificar a otros; aprender a darle a nuestros hijos el lugar y tiempo que les corresponde y lo más importante, aprender a darle, no un lugar a Dios en nuestra vida, sino la preeminencia en nuestra vida; es algo que no será fácil, pero, necesario para establecer una verdadera relación con Dios, con nuestros hijos y disfrutar de nuestra familia y sus beneficios. No permitamos que el mundo consuma nuestra fuerza, se apodere de nuestra mente y reclame nuestro corazón; todo eso le pertenece a Dios.


Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.    Proverbios 4:23(NTV) 

¡Dios está buscando padres! Atendamos su llamado y dejemos de ser solo proveedores del hogar.


By URSR


 
 
 

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No soy escritor ni pretendo serlo, solo soy una persona tratando de contribuir al extendimiento del Reino de Dios; y retribuir con algo, por ese regalo inmerecido que Él me ha dado. No pretendo que me conozcan a mi o hablarles sobre mi.

Este blog fue creado para hablarles de Jesús y que conozcan de Él. 

El camino, la verdad y la vida; y sin Él nadie llega al padre.

Un espacio creado para hablarles de Dios y que conozcan de Él.

¡Pues solo Él es Dios! 

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