FALSAS DOCTRINAS
- 10 dic 2025
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Venerada por millones de personas no solo en México, sino alrededor del mundo. Se estima que más de 12 millones de personas visitaron la Basílica de Guadalupe entre el 6 y el 12 de diciembre del 2024, lo cual nos habla de una cantidad increíble de almas que profesan su fe a la Virgen de Guadalupe.
¿María o la Virgen de Guadalupe? Sin duda, es uno de los personajes más icónicos e importantes dentro de la comunidad católica después de Jesús y Dios mismo. Pero no todo era así en un inicio. La aparición de María, según la tradición católica, en el año 1531 a Juan Diego en el cerro del Tepeyac, de la Ciudad de México, quedó plasmada en un ayate como evidencia de este suceso.
Un suceso que trajo consigo un nuevo avivamiento entre los feligreses católicos de la época y los primeros conversos indígenas al catolicismo. Y aunque ya habían pasado algunas décadas desde la llegada de los españoles a México, el proceso de evangelización se encontraba en una edad temprana. No se tiene un número exacto de católicos para el año de 1531, pero se habla de apenas unos miles o unas cuantas decenas de miles.
Es evidente que después de este suceso, algo cambió. El número de adeptos a la religión católica aumentó de forma considerable, pasando de los miles a millones en tan solo una década, después de esta supuesta aparición de María en el año de 1531.
¡Y aquí! Lo que llama más mi atención: la manera en que ellos veían a María, su admiración y respeto hacia su persona, cambió. La interpretación de la Virgen de Guadalupe que se ha venido alimentando por casi 500 años para llegar hasta el día de hoy, es lo que buscamos analizar. Y no estoy hablando de la advocación de María en la imagen de la Virgen de Guadalupe como lo llama la Iglesia Católica (ya que ese es otro tema), sino en el hecho de que muchísima gente ha pasado de la admiración y respeto a la adoración e idolatría —una distinción clave en la teología— debido a una comprensión que difiere de la persona de María, la madre de Jesús.
Un ejemplo claro de cómo era la visión de María en los primeros siglos de la Iglesia, lo podemos encontrar en un escrito de San Efrén en el año 333 d. C. , que dice así:
Señora nuestra santísima, madre de Dios, llena de gracia
Tú eres la gloria de nuestra naturaleza humana, por donde nos llegan los regalos de Dios.
Eres el ser más poderoso que existe, después de la Santísima Trinidad.
La mediadora de todos nosotros ante el mediador que es Cristo.
Tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo, eres la llave que nos abre las puertas del paraíso; nuestra abogada, nuestra intercesora.
Tú eres la madre de aquel que es el ser más misericordioso y más bueno.
Haz que nuestra alma llegue a ser digna de estar un día a la derecha de tu único hijo, Jesucristo.
Amen. Y aunque para el año 333 d. C. la cristiandad aún no estaba configurada en las estructuras institucionales que conocemos hoy, este escrito muestra que la alta estima y algunos títulos aplicados a María ya existían; prácticas que la Iglesia Católica formalizó y adoptó plenamente años más tarde.
La aparición de la Virgen que fue plasmada en la tilma de Juan Diego el 12 de diciembre de 1531, como ya dijimos unas palabras atrás, trajo consigo un avivamiento y un cambio que podemos observar hoy en día, no solo en México sino alrededor del mundo. Fue un puente entre la población indígena de la época en México y la conquista espiritual española; un pilar en la formación de la cultura mexicana y un emblema nacional para identificarnos como mexicanos, pero, una interpretación que ha llevado, no solo a mexicanos, a muchas personas a cruzar de una zona de admiración y respeto a una de idolatría y adoración. La confusión nace, a menudo, de interpretaciones laxas o de una falta de doctrina clara y acertada sobre la diferencia entre la veneración y la adoración.
(Abro paréntesis para decir que aquí es donde radica el debate principal: la diferencia conceptual de "venerar" en el contexto secular frente al teológico o bíblico). Mientras que en el aspecto secular es honrar y respetar, en el contexto teológico o bíblico adquiere un matiz diferente, y aunque la Iglesia Católica enseña una distinción clara entre veneración (dulía) —un honor a los santos— y adoración (latría) —solo a Dios—, la postura es clara para evitar este tipo de debates: toda honra y adoración pertenecen exclusivamente a Dios y la idolatría es algo que Él aborrece. Parte del problema es que se ha dejado utilizar esa palabra de forma secular. Ahora, al hablar de María, la madre de Jesús, ¿estamos abordando un tema secular o de fe?
El porqué y el quién de esta situación son temas complicados y sensibles para muchas personas. No los abordaré aquí, ya que mi objetivo es enfocarme estrictamente en el tema teológico, cimentándome en la palabra de Dios. Recordando lo siguiente: tanto la veneración como la adoración, según la palabra de Dios, están destinadas exclusivamente para Él.
Adoren al Señor su Dios y sírvanle sólo a él, y cuando tengan que hacer un juramento, háganlo sólo en el nombre del Señor. (Deuteronomio 6:13 DHH)
Jesús contestó: —Escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”. (Lucas 4:8 NVI)Entre sus muy variados títulos encontraremos uno muy en particular: "Madre de Dios". Es debido a esta supuesta maternidad divina que muchos de los otros títulos o privilegios le han sido otorgados a la Virgen María. Títulos en los que interviene como madre, reina, mediadora, abogada, auxiliadora, esperanza, etc.
Podría enumerar fácilmente 10 o más títulos que le han sido otorgados a través de la historia, pero nos enfocaremos principalmente en tres de estos:
Madre de Dios
Madre de la Iglesia Católica
Madre de la humanidad
La razón es que estos son de los más significativos dentro de los creyentes católicos aquí en México y de los cuales se han derivado creencias que analizaremos. Pero, antes de analizar estos títulos a la luz de la Escritura, es fundamental establecer una base sólida de conocimiento para desmentir o confirmar estas creencias de forma objetiva, adquiriendo un poco más de contexto. Por ello, hablemos un poco de quién fue María, quién es Jesús y demos a conocer algunos datos históricos de la Iglesia Católica o el catolicismo. Para que de esta manera todos tengamos la información necesaria para continuar con este estudio.
MARÍA

Descendiente del Rey David, fue la madre de Jesús y su nombre significa “amargura”. María era una joven virgen que estaba comprometida con José cuando el ángel Gabriel la visitó para anunciarle que daría a luz a un niño, que sería concebido por el Espíritu Santo y que daría por nombre Jesús. El evangelio de San Lucas nos relata este hecho (Lc 1:26-38):
28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. (Lc 1:28-31)Más adelante podemos observar a una María con dudas y curiosidad, como cualquier otra joven de su edad. La pregunta que hace al ángel no surge de la incredulidad (ella ya conocía a un Dios de lo imposible), sino de una duda normal por falta de entendimiento o conocimiento (Lc 1:34).
El ángel le explica que aquello quedaría en manos de Dios. Y en un acto de notable fe y obediencia, María acepta la respuesta del ángel y se somete a la voluntad de Dios.
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios...
37 porque nada hay imposible para Dios.
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. (Lc 1:34-38)¿Cómo será esto? Una pregunta clave para entender el origen de su maternidad y cuál es el rol que ella jugó en este acontecimiento milagroso. Además del relato de María, el evangelio de Mateo nos ofrece una prueba más de este milagroso acontecimiento al relatarnos cómo un ángel del Señor visita a José para hablarle sobre este suceso (Mt 1:18-25).
De esta manera, el Evangelio de San Lucas capítulo 1 nos permite apreciar el carácter de María; dejando en claro su humildad, su fe y total sumisión a la voluntad de Dios. Son estas virtudes las que la convierten en una persona digna de admiración, respeto y ejemplo a seguir. Su vida —al reconocer a Dios como su salvador y darle a Él toda gloria— la convierte en un modelo de fe para todo cristiano.
A pesar de su papel fundamental en la natividad y su carácter ejemplar, no podemos dejar de mencionar, ya que es un hecho, que en realidad son muy pocas las veces en las que aparece o se menciona a María en la biblia y, en algunas de estas veces, de una manera muy breve.
Is 7:14
Mt 1:18-25
Lc 1:26-56
Lc 2:21-32
Lc 2:41-52
Jn 2:1-12
Jn 19:25-28
Hch 1:14
Hay otro momento muy breve en el que María y los hermanos de Jesús tratan de hablar con Él. Ese mismo momento se nos relata en tres de los Evangelios: (Mt 12:46-50) (Mr 3:31-35) (Lc 8:19-21)
Después de estos relatos, no se vuelve a mencionar a María en la narrativa principal de los Evangelios, y la última referencia que se hace de ella en toda la Biblia la sitúa junto a otros discípulos, perseverando unánimes en oración (Hch 1:14).
JESUS o JESUCRISTO

La historia de Jesús, cuyo nombre significa “Salvador”, comienza con raíces profundas en la profecía judía. Nacido en la pequeña ciudad de Belén de Judea, era descendiente de la tribu de Judá y miembro de la casa y familia del Rey David (Lc 2:4). Esta ascendencia no era casualidad, sino el cumplimiento de profecías antiguas:
Su linaje de la tribu de Judá le otorgaba acceso al trono de Israel, cumpliendo la bendición de Jacob (Gn 49:10).
Su pertenencia a la casa de David honraba la promesa de Dios de un reino eterno (2 S 7:12-14; Jer 33:15).
Su nacimiento en Belén verificaba la profecía de Miqueas (Mi 5:2).
Vemos, pues, que mucho tiempo antes de su llegada, Dios ya había trazado su camino, haciéndole cumplir cada una de las profecías durante su nacimiento, vida, crucifixión y resurrección (Is 53: 3-12).
Aunque la fecha exacta de su nacimiento sigue siendo incierta —calculada aproximadamente en el año 4 a.C. y sin mención específica en la Biblia—, los evangelios nos ofrecen una visión de su desarrollo. Criado por María y José, un carpintero de oficio, en Nazaret de Galilea, Lucas relata que crecía y se fortalecía junto a sus padres (Lc 2:40,52).
Su vida pública comenzó alrededor de los 30 años (Lc 3:23), tras ser bautizado por Juan el Bautista. Jesús inició entonces su ministerio, enseñando y predicando con autoridad en las sinagogas de Galilea (Mt 4:23).
A lo largo de un ministerio relativamente breve, de al menos tres años, seleccionó a doce discípulos, a quienes llamó apóstoles, y recorrió y enseñó por toda Palestina (Lc 6:13).
La culminación de este camino fue su crucifixión y muerte en la cruz a manos de los romanos. Sin embargo, la narrativa no termina ahí: tres días después, resucitó. Pasó otros 40 días con sus discípulos, hablándoles acerca del reino de Dios (Hch 1:3), hasta que ascendió al cielo, dejándonos con la promesa y la esperanza de su regreso (Hch 1:9-11).
Hablar de Nuestro Señor Jesucristo sería tan extenso que nos llevaría mucho tiempo, ya que si bien se nos ha enseñado que Él fue un gran maestro, un profeta o un hombre santo, la biblia nos enseña que Jesús va más allá. Es sin duda alguna la figura central del Cristianismo y fundador de la Iglesia Primitiva, su Iglesia.
¿Quién es Jesús? Él es Dios, quien se hizo hombre (Jn 1:1-4,14) y gracias a esto, al tener esa doble naturaleza, ser Dios y hombre a la vez, fue posible que Él hiciera milagros, sanara personas, resucitara personas, echara fuera demonios, e hizo posible nuestra salvación.
Es el hijo de Dios (Mt 3:17), es el Cristo (Mt 16:16), nuestro salvador (Jn 3:16). Él es el Unigénito hijo de Dios que envió al mundo para morir por nosotros, entregándonos un nuevo pacto (Lc 22:20), derramando su sangre para el perdón de nuestros pecados y nuestra salvación (He 9:14-15), haciéndonos libres de pecado y muerte. Es por Él que también podemos llegar a ser hijos de Dios y coherederos junto a Él.
Se le han otorgado múltiples títulos y roles que definen tanto su naturaleza divina como su obra redentora, y todos ellos sustentados en la palabra de Dios, que es la biblia:
Creador: (Jn 1:3,10; 1 Co 8:6; Ef 3:9; Col 1:16; He 1:1-2,10)
Señor: (Lc 6:5; Hch 2:36; Ro 10:9; 1 Co 1:9; Ef 4:5; 1 P 1:3; Jud 1:17)
Rey: (Is 9:7; Jer 23:5; Mi 5:2; Zac 6:13; Mt 2:2; Jn 18:37; 1 Ti 6:15; Ap 14:14)
Juez: (Is 11:4; Mt 25:32; Jn 5:22; Hch 10:42, 17:31; Ro 2:16, 14:10)
Abogado: (Lc 21:14-15; Jn 17:9; Ro 3:21-26, 4:5, 8:34; 1 Ti 2:5; He 7:25; 1 Jn 2:1)
Maestro: (Mt 4:23, 5:2, 23:7-10; Mr 1:22, 6:34; Lc 4:15; Jn 3:2)
Profeta: (Dt 18:18; Mt 21:11; Mr 6:15; Lc 7:16, e; Jn 6:14; Hch 3:22)
Doctor: (Sal 103:3; Is 53:4-5; Mt 8:3, 12:22, 14:36; Mr 1:31; Lc 7:21)
Eterno: (Mi 5:2; Jn 1:1; Jn 6:62, 8:58, 17:5, 17:24; Col 1:17; He 13:8)
Sin pecado: (Is 53:9; Lc 23:41; 2 Co 5:21; He 4:15, 7:26; 1 P 2:22; 1 Jn 3:5)
Libertador: (Jn 8:32-36; Ro 7:23-25, 8:1-2; Ga 5:1)
El camino: (Jn 10:1,7, 14:4-6; Ef 2:18; He 10:19-20)
La luz: (Is 9:1-2; Mal 4:2; Mt 4:14-17; Lc 1:79-80; Jn 1-4, 8:12, 12:46; Ef 5:14; Ap 21:23)
La verdad: (Is 42:1-3; Lc 20:21; Jn 1:14, 14:6, 18:37; 1 Jn 5:20; Ap 3:7)
La vida: (Jn 1:4; Jn 5:25-26; Jn 10:10, 11:25, 14:6; Ro 5:21; 1 Jn 1:2, 5:12)
A lo largo de la historia no ha existido otra persona capaz de realizar la clase de milagros que nuestro Señor Jesucristo hizo y sigue haciendo, mucho menos de reclamar su divinidad como hijo de Dios, hechos que son revelados a través de la Biblia, la infalible palabra de Dios dada a los hombres con distintos propósitos.
LA IGLESIA CATOLICA

La institucionalización del cristianismo comenzó a tomar forma bajo el Imperio Romano, impulsada por figuras políticas clave como Constantino I (272–337 d.C.). Su supuesta conversión, tras la Batalla del Puente Milvio en 312 d.C., marcó un punto de inflexión. Constantino atribuyó su victoria a una visión divina y, posteriormente, promulgó el Edicto de Milán en 313 d.C., que otorgaba libertad de culto a los cristianos tras casi 280 años de ser perseguidos, martirizados y asesinados. Este edicto no solo legalizó el cristianismo, sino que Constantino comenzó a otorgar privilegios, poder social y económico a la Iglesia, marcando el inicio de una nueva era de fusión entre la fe y la política imperial.
Un momento crucial fue el primer Concilio de Nicea en 325 d.C., convocado por el mismo Constantino para resolver divisiones internas sobre la deidad de Jesús (la controversia arriana). Este concilio buscaba la unidad del imperio a través de la unidad religiosa, promoviendo una Iglesia que, según algunos análisis, mezclaba el cristianismo primitivo con elementos paganos romanos para facilitar su aceptación masiva.
Finalmente, el 27 de febrero del año 380 d.C., el emperador Teodosio I decretó el Edicto de Tesalónica, convirtiendo el cristianismo niceno en la religión oficial y única lícita del Imperio Romano. Es en este momento cuando los seguidores de esta fe institucionalizada comienzan a ser denominados "cristianos católicos".
Fragmento del Edicto de Tesalónica: “Queremos que todos los pueblos que son gobernados por la administración de nuestra clemencia profesen la religión que el divino apóstol Pedro dio a los romanos [...] Ordenamos que tengan el nombre de cristianos católicos quienes sigan estas normas, mientras los demás los juzgamos dementes y locos sobre los que pesara la infamia de la herejía [...]”
Fragmento del Credo Niceno (surgido del concilio): Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador de todas las cosas visibles e invisibles; Y en un solo señor Jesucristo, el hijo de Dios; unigénito nacido del padre, es decir de la sustancia del padre; Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero [...]
Ahora que hemos adquirido un contexto histórico sobre los orígenes de la Iglesia Católica y hemos sentado las bases bíblicas de quiénes fueron Jesús y María, podemos dar comienzo a nuestro estudio a la luz de la Escritura para determinar si la narrativa con la que se ha venido alimentando a la gente durante tantos años es la correcta y abordar las preguntas centrales de este análisis:
¿Es María la madre de Dios?
¿Es María madre de la Iglesia Católica?
¿Es María madre de la humanidad?
¿ES MARIA LA MADRE DE DIOS?

¿Qué nos enseña o que nos dice la biblia acerca de esto? ¿La biblia nos dice que María es la madre de Dios? ¡NO! En ningún pasaje de la biblia se hace mención de esto, ni Dios lo dice, ni Jesús lo dijo, y tampoco ninguno de sus apóstoles lo dijo. Como dijimos anteriormente, son realmente muy pocas las veces en las que se hace mención de María en la biblia y en ningún momento se dice tal cosa.
Fue tiempo más adelante, en Roma, que se le empezó a llamar de esta manera, en el año 431 para ser exactos, donde la Iglesia Católica le otorgó oficialmente el título de madre de Dios a María. Fragmento del Concilio de Éfeso:
Porque no nació primeramente un hombre vulgar, de la santa virgen, y luego descendió sobre Él el verbo; sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne[…] De esta manera (los santos padres) no tuvieron inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen.Y en base a una ecuación muy simple, es que se le ha otorgado a María esa maternidad divina y, a raíz de esto, tantos otros títulos, dogmas y veneración. Dogmas en los cuales se ve también comprometida nuestra salvación.
Títulos como el de Reina del cielo o Reina del universo, y es que el razonamiento detrás de esto, es que siendo ella La madre de Jesús y Jesús es Rey, ella entonces por derecho también es reina. Dando como resultado una Veneración o adoración, que se ha convertido en un movimiento tan grande y que ha influido en tantas personas, a tal grado de hacerse llamar guadalupanos o guadalupanas.
¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos. (hechos 4:12 NTV) Y es que si María es la madre de Jesús y Jesús es Dios, ya que Jesús tiene dos naturalezas: la divina y la humana (Jesús es tanto Dios, como hombre); entonces María, por lo tanto, es la madre de Dios.
Veámoslo así:
1. Jesús es Dios.
2. María es la madre de Jesús.
= María es la madre de Dios.
Por falta de conocimiento, el cual obtenemos al escudriñar las escrituras, es que la gente se deja llevar por esta apreciación tan simple o por este razonamiento deductivo, aceptando y creyendo no solo esto, sino muchas otras cosas, las cuales nada tienen que ver en la manera en que Dios obra o hace las cosas. Por falta de conocimiento es que la gente cree y acepta tales cosas, sin darse cuenta que se encuentran en un error.
¿Pero que nos enseña la biblia? ¿Es cierto que Jesús tenía dos naturalezas al nacer? ¡Si¡, la divina y la humana; de eso no hay duda y la biblia nos enseña esto. Por lo tanto, al nacer Jesús era tanto Dios como hombre.
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios[…]
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del padre), lleno de gracia y verdad.
(Jn 1:1,14 RVR1960)Y efectivamente, también nos enseña que María fue la madre de Jesús. Y podríamos concluir fácilmente que el razonamiento mencionado anteriormente fuese cierto. Pero la biblia nos enseña también, que esa naturaleza divina ya existía y que es eterna.
Gn 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza […]
Col 1:17 Y él es antes de todas las cosas y todas las cosas en él subsisten.
2 Ti 1:9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.
Jn 1:2-3 Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Jn 8:58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo Soy.
Jn 17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
Ap 22:13 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, el primero y el último.La biblia nos enseña también que Dios, Jesús y el Espíritu Santo son uno solo, una misma persona, y el mismo Jesús enseñaba esto.
Jn 10:30 Yo y el Padre uno somos.
1 Jn 5:7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.Jesús es uno solo con Dios, por lo tanto Él siempre ha existido juntamente con Dios, Él nunca ha sido parte de la creación, mucho menos creado. Entonces, si Jesús es Dios, y si Él existe desde antes de la fundación del mundo ¿Cómo puede María ser la madre de esa naturaleza divina?
¿Es María la madre de Dios? ¡NO! Y es que pareciera que en esta interpretación se ha dejado de lado el verdadero propósito o plan de Dios al traer a su hijo al mundo, el cual es nuestra salvación. Y están más preocupados por enaltecer esa supuesta maternidad divina, a tal grado que se le han otorgado a María tantos cargos, títulos y dogmas. Pero de los cuales la biblia nos dice todo lo contrario y nos enseña una cosa muy distinta a todo eso.
Para entender un poco más esto, vayamos al momento en el que el ángel Gabriel anuncia a María que concebiría un niño, al cual daría por nombre Jesús, y tratar de explicar cuál fue el papel que ella asumió o lo que ella aporto en este acontecimiento tan extraordinario y milagroso.
26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a
una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba
José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era
María.
28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡salve
muy favorecida¡ El Señor es contigo; bendita tu entre las
mujeres.
29 Mas ella, cuando le vio, se turbo por sus palabras, y
pensaba que salutación seria esta.
30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has
hallado gracia delante de Dios.
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo,
y llamaras su nombre JESUS.
32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el
Señor Dios le dará el trono de David su padre;
33 y reinara sobre la casa de Jacob para siempre, y su
reino no tendrá fin.
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Pues no
conozco varón.
35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá
sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;
por lo cual también el Santo Ser que nacerá será llamado
hijo de dios.
36 y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha
concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para
ella, la que llamaban estéril;
37 porque nada hay imposible para Dios.
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del señor; hágase
conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su
presencia. (Lc 1:26-38)
Como ya también vimos, Dios estableció ciertas cosas para el nacimiento de Jesús. Nos dijo que tendría que nacer de una virgen, convirtiéndose en un acontecimiento milagroso y mostrando que ese niño no sería como todos los demás, sino uno muy especial.
Que tendría que ser descendiente de David para que se cumpliera la promesa hecha por Dios al rey David. Observamos que María estaba sometida a Dios, que era una mujer de mucha fe, que era humilde, y sin duda muchas otras más, llegando a ser la persona adecuada para tan grande acontecimiento.
Pero no por sus propios méritos, sino por la gracia de Dios, fue un acto de bondad y una bendición que Dios hace a María y podemos observarlo en el versículo 28 y 30; cuando el ángel Gabriel le dice a María que ha sido favorecida y que ha encontrado gracia delante de Dios.
No por sus propios méritos o por sus obras, porque sabemos que no hay persona alguna que pueda recibir algo de Dios por sus propios méritos, sino por la gracia de Dios.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe. (Ef. 2:8-9)Entonces María, que en ese momento se encontraba sorprendida por todo lo que estaba ocurriendo, le pregunta que como seria eso ya que no había conocido hombre alguno (v. 34). Entonces, el Ángel Gabriel le dice a María: que Dios se encargaría de eso (v. 35).
Es aquí donde podemos darnos cuenta del verdadero papel que le toco asumir a María: el de aportar su cuerpo, para que fuese posible esa encarnación de Jesús con la segunda persona de la trinidad, que es el Verbo.
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Jn 1:14)Como vemos en el versículo 35, fuel el Espíritu Santo y el poder del altísimo los que descendieron y la cubrieron al momento de esa concepción, porque no hay imposible para Dios. Ella aporto su vientre para que fuese creada esa naturaleza humana de Jesús; gracias a esa aportación de María fue creado el hombre. Ella nada tuvo que ver con su divinidad, esa siempre ha existido.
Ella nada tuvo que ver con su santidad, esa fue posible gracias al Espíritu Santo que la cubrió al momento de esa concepción, para que fuese un ser santo y no naciera con esa naturaleza pecaminosa con la que todo hombre nace sin excepción.
Así que María, siendo una mujer de mucha fe, acepta y cumple ese papel tan importante en el verdadero objetivo de ese nacimiento; que es nuestra salvación (v. 38).
Ella aporto su cuerpo y lo que fue creado en él fue la naturaleza humana de Jesús, ¿ella fue su madre? ¡Sí! Para criarlo, cuidarlo y enseñarle lo necesario, como toda madre enseña a su hijo. ¡Ella era la madre de Jesús! ella fue la madre de Jesús el hombre, y nada más.
Jesús siempre ha existido.
Siempre ha sido Dios.
Él no forma parte de la creación.
Lo único que obtuvo a través de María fue su naturaleza humana, y así no lo enseña la biblia: Jesús es Dios (Verbo), quien se hizo hombre (Jn 1:1,14). Se hizo hombre a través de María; María es la madre de ese hombre, de Jesús, no de Dios, una postura (o una simple frase) que entra en contradicción directa con lo que nos enseña la biblia.
¿ES MARIA MADRE DE LA IGLESIA CATOLICA?
¿Qué es la Iglesia? Si hiciéramos esta pregunta a un gran numero de personas en la calle, es probable que la mayoría de ellas pensaran en un lugar físico y algo así vendría a su mente: una construcción regularmente grande y ostentosa, con grandes adornos entre otras cosas, un lugar que sobresale de los demás, un lugar donde se realizan diversas actividades y ceremonias religiosas, un lugar de cuatro paredes (a veces muy grandes).

Y es que la mayoría de las personas tienen una idea preconcebida de lo que es la Iglesia, o así se les ha enseñado, dando a estas personas un concepto que difiere de la definición bíblica y haciéndolas pensar que la Iglesia es un lugar físico. Dejándolas en un grave error, al desconocer lo que realmente es la Iglesia e incluso provocando en ellas una adoración por estos lugares.
Así que, definamos primero lo que significa la palabra Iglesia y cómo este concepto ha evolucionado en la palabra de Dios. La raíz del término se encuentra en el griego ekklesia, que significa "asamblea". Originalmente, las personas eran convocadas y reunidas para tratar asuntos de carácter político o de otra índole, muy pocas veces para asuntos religiosos.
Este término fue utilizado a su vez para traducir la palabra hebrea qahal (que significa "convocar"), la cual hacía referencia a la congregación de los israelitas que eran llamados por Moisés para escuchar la palabra de Dios.
Lo crucial aquí es notar que, en ninguno de estos casos, la palabra Iglesia hace referencia a un lugar físico o alguna construcción hecha por el hombre. El concepto siempre giró en torno a reunir a las personas con un propósito específico: ya fuese para asuntos civiles o para escuchar la ley de Dios.
En la palabra de Dios, en el Nuevo Testamento la palabra ekklesia (Iglesia) adquiere un significado más específico; en el cual la ekklesia (Iglesia) son todas aquellas personas que han reconocido a Jesús como hijo de Dios, como nuestro salvador, que vino al mundo, que murió en la cruz, que resucitó y ascendió al cielo y se encuentra con Dios (Hch 1:9-11).
Son todos aquellos creyentes que han nacido de nuevo, que han sido salvos por la gracia de Dios, por medio de la fe y sellados con el Espíritu Santo (Ef 2:1-9). Los cuales pasan a ser hijos de Dios y coherederos juntamente con nuestro Señor Jesucristo (Ro 8:17).
La palabra ekklesia (Iglesia) adquiere un significado más especial, en la cual, ¿sigue siendo una asamblea? ¡Sí! Pero ahora, estas personas se reúnen con un propósito muy diferente: adorar y exaltar a Dios, perseverando en la doctrina de Jesucristo. Todas estas personas, sin acepción alguna (Ro 2:11), dejaron de ser una simple ekklesia (asamblea) para convertirse en el Cuerpo de Cristo, como así nos lo dice y enseña la palabra de Dios.
Vosotros, pues, sois el cuerpo de cristo, y miembros cada uno en particular. (1 Co 12:27)Entonces podemos concluir que todo creyente que ha confesado con su boca que Jesús es el Señor, todo nacido de nuevo que se ha convertido en hijo de Dios sin distinción alguna; pasa a ser miembro y parte del Cuerpo de Cristo.
Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. (Ga 3:26-28)De esta manera, podemos concluir con toda seguridad:
IGLESIA = CUERPO DE CRISTO
¡Qué diferente es este concepto de Iglesia al que muchas personas tienen! El Cuerpo de Cristo lo conformamos tú, yo y todas aquellas personas que son hijos de Dios.
La dinámica funciona como nuestro propio organismo: así como tenemos varios miembros que realizan funciones distintas pero que juntos forman un solo cuerpo, la Iglesia (Cuerpo de Cristo) también tiene diversos miembros —las personas de las que hablamos anteriormente— y cada una posee una función específica, pero todas juntas conforman un solo cuerpo (la Iglesia).
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo y todos miembros los unos de los otros. (Ro 12:4-5)
Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo [...] Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos [...] Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. (1 Co 12:12, 14, 20)
¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. (1 Co 6:15)La palabra de Dios también nos enseña que esos miembros (hijos de Dios) que forman el Cuerpo de Cristo (Iglesia); son de Jesús, son de Dios (1 Co 3:21-23; 1 Co 6:19-20).
Así como tenemos un cuerpo con varios miembros, también ese cuerpo tiene una cabeza en la que se encuentra el cerebro. Esta cabeza gobierna nuestro cuerpo por medio de señales que envía a nuestros miembros; es por eso que podemos caminar, tomar objetos con las manos, podemos sentir, podemos realizar actividades mucho más complejas. Esta cabeza se encuentra por encima del cuerpo, por encima de los demás miembros y es la que manda a todos ellos.
De igual manera, la Iglesia (Cuerpo de Cristo) tiene una cabeza y esa cabeza gobierna y dirige a sus miembros (personas). Es Cristo, al cual, Dios mismo puso (no el hombre) por cabeza de la Iglesia; ya que Él es el único con la autoridad y poder para hacerlo, sin ayuda de nadie.
Poniéndolo por encima de todo poder, autoridad, dominio y señorío, y por encima de todo lo que existe, tanto en este tiempo como en el venidero. Sometió todas las cosas bajo los pies de Cristo, y a Cristo mismo lo dio a la Iglesia como cabeza de todo. Pues la Iglesia es el cuerpo de cristo, de quien ella recibe su plenitud, ya que Cristo es quien lleva todas las cosas a su plenitud (Ef 1:21-23 DHH).
Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador. (Ef 5:23)
Y él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preminencia; (Col 1:18)Como vemos en los pasajes anteriores, es Dios quien pone a Cristo como jefe de la Iglesia, en ningún momento, en ningún lugar de la biblia se habla de una segunda persona para asistirlo o ayudarlo con dicho cargo; la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, es su cuerpo y por ende su Iglesia la cual ganó por su propia sangre (Hch 20:28).
Así como el hombre nace con una cabeza y no dos, también la Iglesia (Cuerpo de Cristo) tiene una sola cabeza y no dos. Así como la cabeza tiene un solo cuerpo y no dos, la Iglesia (Cuerpo de Cristo) es una sola.
La palabra de Dios también nos enseña que la Iglesia es la esposa de Cristo, la cual se presentará a sí mismo gloriosa y sin mancha (Ef 5:27); que ha ido a preparar un lugar y regresará por ella (Jn 14:2-3). Y como en todo matrimonio los involucrados, solo son dos, el marido (Cristo) y la esposa (Iglesia), para formar una sola carne.
Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirán a su mujer, y los dos serán una sola carne. (Ef 5:31)Y de lo cual, el mismo Pablo nos dice al respecto:
Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la Iglesia. (Ef 5:32)El libro de Apocalipsis nos habla que llegado el momento habrán de celebrarse las bodas del Cordero; en donde Cristo es el esposo y la Iglesia su esposa. Para que de esta manera, como en un matrimonio, llegasen a ser una sola carne.
Alegrémonos, llenémonos de gozo y démosle gloria, porque ha llegado el momento de las bodas del Cordero. Su esposa se ha preparado: Se le ha permitido vestirse de lino fino, limpio y brillante, porque ese lino es la recta conducta del pueblo santo. El ángel me dijo: escribe: felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero. Y añadió, estas son palabras verdaderas de Dios. (Ap 19: 7-9 DHH)¿Es María madre de la Iglesia Católica? ¡Por supuesto que no! Contrario a lo que se pueda decir o explicar acerca de por qué la virgen María, según la doctrina que se enseña, es madre de la Iglesia Católica y hacer que las personas acepten tal cosa. Debemos empezar a dejar de creer lo que nos dicen y ponernos a escudriñar la palabra de Dios para realmente darnos cuenta de la verdad.
Como hemos visto, la biblia nos dice claramente que la Iglesia no es un lugar para ir a adorar a Dios o un lugar físico donde podemos encontrarle y tener una relación con Él; porque la creación no ofrece ningún medio de relación con Dios, solo por medio de la fe logramos alcanzar esa relación con Dios. La Iglesia, son todas aquellas personas que son hijos de Dios, es su familia.
La biblia también nos dice que la Iglesia tiene una sola cabeza, en pocas palabras solo hay un jefe quien manda y dirige a la Iglesia, y este jefe es Jesús. En ningún momento en ninguna parte de la biblia se habla de alguien para ayudar a Jesús con tan importante cargo, o caso ¿necesitamos de alguien más para ayudarnos con nuestra esposa? ¡No!
A pesar de que algunas posturas insisten en contraponer una imagen a Jesús en dicho cargo, desgraciadamente en este caso a María; debemos entender que Jesús siendo Dios, es más que una madre y es capaz de estar al frente de su Iglesia sin ayuda de nadie.
¡Dios no necesita de nosotros, nosotros necesitamos de Él!
La biblia también nos dice que la Iglesia tiene un solo dueño, y este es Jesús, la cual ganó al dar su vida por ella y Dios le puso por heredero.
Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el espíritu santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. (Hch 20:28)
En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; (He 1:2)Y por último la historia nos dice que la Iglesia Católica, como tal, fue creada alrededor del año 380 d.C. María ni siquiera sabía que habría de existir tal cosa, ni la biblia nos habla de una Iglesia Católica en la cual María sería la madre.
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.
10 Según la gracia que dios me ha dado, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento, mientras que otro sigue construyendo encima, pero cada uno debe tener cuidado de como sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (1 Co 3:9-11)¿ES MARIA MADRE DE LA HUMANIDAD?

El capítulo 19 del evangelio de Juan nos relata los últimos momentos de Jesús antes de ser llevado a la cruz, parte del juicio al que fue sometido ante Pilato, cómo es entregado para ser crucificado y finalmente su muerte en la cruz. El relato de este evangelio también nos muestra la corta distancia a la que se encontraban María su madre y Juan su discípulo.
25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás y María Magdalena.
26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer he ahí a tu hijo.
27 Después, dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. (Jn 19:25-27 RVR1960)Si continuamos leyendo el capítulo 19, versículos 28 al 30, podemos ver que Jesús, sabiendo todo lo que iba a ocurrir (Jn 16:30), y sin dejar que nada se cumpliese por casualidad o coincidencia, hace cumplir todas las profecías hechas en el antiguo testamento (Sal 69:21); Él cumple hasta el último momento con todo lo que le fue encomendado, con el verdadero propósito que Dios tenía al entregar a su hijo: morir en la cruz por nosotros, para que fuésemos redimidos y así poder obtener nuestra salvación.
Un poco más adelante en el versículo 30, podemos observar que Él, sabiendo que ya todo se había cumplido, que ya todo estaba hecho, que ya no quedaba nada más por hacer; habla y nos dice: consumado es. Para finalmente morir en la cruz y dar por concluida su verdadera obra; por lo cual siendo Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.
28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la escritura se cumpliese: tengo sed.
29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. 30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. (Jn 19:28-30)En esa obra se realizaba todo lo que Dios había dado a conocer por medio de los profetas; de lo cual, el Antiguo Testamento nos habla y que Jesús mismo realizó, para obtener nuestra redención. El profeta Isaías lo describió siglos antes con una precisión asombrosa:
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevo él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargo en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿Quién la contara? porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, vera linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Vera el fruto de la aflicción de su alma, y quedara satisfecho; por su conocimiento justificara mi siervo justo a muchos, y llevara las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramo su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado Por los transgresores. (Is 53:3-12 RVR1960)
Cristo sufrió el castigo por nuestra salvación, por lo cual ahora tenemos la posibilidad de alcanzar y gozar de una relación y paz con Dios. Es por eso que Él realizó e hizo todas esas cosas, ese momento tan importante en la cruz y lo que Él dijo, no fue para darle cargos, o delegar responsabilidades a las personas que se encontraban ahí (ahora tú te vas a encargar de esto y tú de esto otro), sino para darnos un pase directo a Dios y, a través de Él, obtener nuestra salvación y una relación personal con el Padre. Y ese pase se llama “JESÚS”, no María, no Juan, no Pedro.
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Jn 14:6)¿O acaso Dios dijo algo, en el Antiguo Testamento, acerca de dejar una madre a cargo de nosotros, después de que Jesús muriera? ¡NO! En ningún momento en la biblia se habla de que nos dejaría una madre, después de que Jesús muriera. Esto se debe a varias razones fundamentales, entre ellas, que Jesús no está muerto, él vive y sigue intercediendo por nosotros. Lo que sí hizo Dios, fue enviarnos al Espíritu Santo (al consolador) después de que Jesús ascendió al cielo.
Pero, a pesar de lo que la biblia nos dice y nos enseña, muchas personas le han dado un significado muy distinto; llevando a los demás a creer en cosas que carecen de veracidad, enseñando incluso falsas doctrinas y generando una visión diferente:
“Cuando sea que nosotros hablemos de María o le hablemos a ella, no olvidemos que ella realmente es nuestra Madre, porque a través de ella recibimos vida divina. Ella nos dio a Jesús mismo, la fuente de la gracia. María es una Mediatriz y Distribuidora de Gracia.” (Pío XII: mensaje de Radio para la orden católica Italiana, 8 de Diciembre de 1953)“De acuerdo con la enseñanza común de los Doctores, fue el diseño de Dios que la Bendita Virgen María [...] debía de asistirlo cuando él estaba muriendo clavado a la Cruz. María sufrió, y por así decirlo, casi murió con su Hijo sufrido; por la salvación de la humanidad ella renunció a sus derechos de madre y [...] ofreció a su Hijo para aplacar la justicia divina; así que nosotros bien podemos decir que ella con Cristo redimieron a la humanidad.” (Benedicto XV: Carta, Inter sodalicia, 22 de Mayo de 1918)«La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. [...] Al dirigirse a María con las palabras “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo.» (Catecismo de la Iglesia Católica, numeral 726; Catequesis Mariana Juan Pablo II)Estos son tan solo algunos ejemplos en los que se presenta a María como madre de todo discípulo, y no solo eso, también como una madre que contribuye a la obra de salvación, dándole cierto mérito junto a Jesús al morir en la cruz; llegando incluso a nombrarla madre de la salvación. Permitiéndole intervenir de cierta manera en el proceso de salvación del hombre. Y a pesar de lo hermoso, maravilloso, tierno y esperanzador que se escuche todo esto; lamentablemente lo que estas doctrinas pretende enseñar en torno a la persona de María es falso.
En resumen, la interpretación que sostiene esta creencia difícilmente se alinea con lo que realmente nos dice la biblia y nos enseña en Juan 19:26-27, esta doctrina afirma que Jesús, al ser crucificado y poco antes de morir, entrega primero a Juan a su madre y luego a su madre a Juan. Su conjetura principal es que el apóstol Juan representa a la humanidad y a todo discípulo.
De esta manera, concluyen que Jesús entrega a todo el Cuerpo de Cristo —a toda su Iglesia— a María, para que ella nos reconozca como sus hijos. Y viceversa, entrega a María a Juan, para que la humanidad reconozca en María a una madre universal. Esta interpretación se logra dejando de lado u omitiendo el contexto completo del relato y tomando los versículos de forma literal y aislada.
Pero, ¿Qué nos dice la biblia realmente en Juan 19, versículos del 25 al 27? Vemos a un hombre crucificado, sufriendo, a punto de morir. Recordemos que Jesús conoce el corazón del hombre y sabe que hay en cada uno de ellos.
24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,
25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre. (Jn 2:24-25)Sabemos que José, el esposo de María, ya no se encontraba con ella. Por lo que se piensa, ya había muerto. Que hasta ese momento los hermanos de Jesús, aún eran incrédulos, no creían en Él. Incluso lo desafiaban o lo retaban para que se presentara ante la multitud para realizar milagros, sabiendo que los judíos pretendían matarle (Jn 7:1-5).
Sabemos de un Jesús que redefinió el concepto de familia, al anteponer a su familia biológica por su familia espiritual, priorizando la conexión espiritual sobre la terrenal, y con esto no decimos que nuestra conexión biológica o terrenal no importe, solo que la espiritual tiene un valor eterno.
47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.
48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. (Mt. 12:47-50)Y por último conocemos el primer mandamiento con promesa: Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra (Ef. 6:1-3). Y que significa no hacerlo solo con palabras, si no también con acciones.
Nuevamente, tenemos a un hombre crucificado, que sabe que está a punto de morir, sabe que su madre ya no cuenta con su esposo. Él conoce el corazón de cada uno de los hombres y la incredulidad de sus propios hermanos; por lo cual actúa de una manera específica, pensando en el estado espiritual de su madre (como Dios mismo lo hace con cada uno de nosotros), encomienda su cuidado a Juan, quien estaba presente y era un fiel y amado discípulo.
Este es un gesto de honrar a su madre. Él entrega a María al apóstol Juan, para que se haga cargo de ella, cumpliendo así el mandamiento de honrarla por medio de una acción.
Después de conocer un poco más del contexto de este suceso, seremos capaces de dar una interpretación con mayor veracidad, apegándonos a lo que realmente nos dice la palabra de Dios.
Con este sustento bíblico, podemos reflexionar: ¿No crees que algo tan importante en torno a la virgen María, como así lo enseña esta doctrina, tendría que haber sido escrito o relatado en los evangelios o a lo largo del nuevo testamento con más claridad, con más contenido y no solo con dos versículos de los cuales se han utilizado para crear tantas cosas en torno a la persona de María?
Porque, si bien sabemos, Jesús les dijo a sus discípulos: “Ya no les hablaré más con alegorías, sino que les hablaré con claridad” (Jn 16:25). Entonces, si ese es el caso, ¿por qué no hablarnos con claridad y de forma más extensa acerca de algo tan importante como la maternidad universal de María?
Así como Jesús les dijo a sus discípulos acerca del Espíritu Santo (el Consolador), Él les dijo: esperen por que vendrá otro que los ayudará. Y de lo cual se habló ampliamente a lo largo del Nuevo Testamento. Esta, la tercera persona de la santísima trinidad (el Espíritu Santo) la cual Dios nos envió y dejó para consolarnos; De esta, sí se habla y el mismo Pablo lo hace de una forma muy amplia.
Jn 14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre
Jn 16:7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré.
Hch 1:4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.Entonces, por más esperanzador que se escuche todo aquello que se enseña de María y haga pensar a las personas, como dijo un pastor un día en la congregación: que si no entramos al cielo por la puerta aún tenemos a la virgen María que nos puede meter por una ventana; debemos tener mucho cuidado de seguir creyendo en cosas que no tienen un sustento bíblico y sobre todo leer la palabra de Dios y pedirle al Espíritu Santo que nos revele la verdad acerca de todos estos misterios que la biblia nos enseña.
Y es que, qué mejor maestro que el mismo señor Jesucristo; no podremos encontrar en ningún lado.
Otra cosa muy importante sería, que en ningún momento tratamos de restarle mérito o importancia al papel que tuvo María en el plan de Dios. Admiramos y respetamos todo lo que ella hizo, damos gracias por su intervención en el plan de Dios, damos gracias por que fue a través de ella que Jesús vino al mundo y con ello nuestra salvación; al aceptarlo como nuestro único salvador.
Un amigo mío me preguntó una vez, así como algunas otras personas: “¿Ustedes no creen en la virgen María verdad?". Creo que después de haber leído todo esto, si es que así lo hiciste; puedo decirles que ¡NO!
No creo en una interpretación de María asociada a una doctrina particular, diferente a lo que se describe en la palabra de Dios, que ha sido promovida y seguida ampliamente. Eso se llama idolatría y Dios condena la idolatría.
Queridos hijos, aléjense de todo lo que pueda ocupar el lugar de Dios en el Corazón. (1 Juan 5:21 NTV)
Ustedes no se harán ídolos, ni se levantarán imagen tallada ni pilares sagrados, ni pondrán en su tierra piedra grabada para inclinarse ante ella; porque Yo soy el Señor su Dios. (Levítico 26:1 NBLA)
Porque la rebelión es como el pecado de adivinación, Y la desobediencia, como la iniquidad e idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra del Señor, Él también te ha desechado para que no seas rey. (1 Samuel 15:23 NBLA) Pero no creas nada de lo que digo, y antes de que empieces a formular todo tipo de pensamientos o comentarios respecto a lo que acabo de escribir, ya sean buenos o malos, más bien te invito a leer tu biblia y darte cuenta por ti mismo de todo lo que te he dicho y que sea Dios quien realmente te muestre la verdad. Debemos tener un cuidado extremo con las falsas doctrinas, pues el mayor peligro no es solo cometer un pecado específico, sino descuidar nuestra relación personal con Dios y, peor aún, creer erróneamente que tenemos una relación sana con Él cuando no es así.
Doctrinas que nos llevan a la veneración o adoración de imágenes, objetos o actividades nos alejan del único camino: Jesucristo.
El no estar cimentados firmemente en la palabra de Dios y no entablar una verdadera relación con Él nos hace vulnerables a cualquier otra cosa errónea que el mundo nos ofrece: ideas, tradiciones, costumbres, hábitos. Por eso te invito a edificar tu fe sobre el fundamento inquebrantable que es Jesucristo. ¡BENDICIONES!
Ubaldo R. Soto R.
Nota de Derechos de Autor/Atribución:
Los datos biográficos, históricos y las referencias bíblicas presentadas en las secciones "María", "Jesús" y "La Iglesia Católica", así como las citas papales, son el resultado de información recabada de diversas fuentes públicas de referencia y estudio teológico en Internet. El autor utiliza esta información de dominio público como contexto para su análisis y no reclama la autoría original de todos los datos históricos o resúmenes biográficos, sino del enfoque y las conclusiones teológicas presentadas en este estudio.
Nota sobre las citas bíblicas:
A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión Reina-Valera 1960 (RVR1960).
Las citas marcadas con NTV pertenecen a la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Publishers, Inc., 2009. Utilizado con permiso.
Las citas marcadas con DHH pertenecen a la Biblia Dios Habla Hoy, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.
Las citas marcadas con NBLA pertenecen a la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, © The Lockman Foundation, 2005.












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